Viernes light: diálogo desde el aire

La siguiente historia le da una vuelta de tuerca adicional a un chiste bastante popular sobre el rol del evaluador/consultor/experto.  
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Un hombre en un globo aerostático  se dio cuenta que estaba perdido. Redujo la altura y divisó a una mujer, por lo que descendió un poco más y le gritó:
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«Disculpe, ¿me puede ayudar? Le prometí a un amigo que lo encontraría hace una hora, pero no sé donde estoy.»
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La mujer le  respondió: «Usted está en un globo aerostático, flotando a unos 30 metros del suelo. Está entre los 40 y 41 grados de latitud norte y entre los 59 y 60 grados de longitud oeste.»

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«Usted debe ser evaluadora», dijo el hombre desde el globo.
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«Así es», respondió la mujer: «¿Cómo lo sabe?» .

«Bueno», respondió el hombre, «todo lo que me dijo es técnicamente correcto, pero no tengo ni idea qué hacer con esa información, y el hecho es que todavía estoy perdido. Francamente, no ha sido de mucha ayuda hasta ahora. »
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La mujer respondió: «Usted debe ser un gerente (manager)».
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«Lo soy», respondió el hombre «, pero ¿cómo lo supo?»

«Bueno», dijo la mujer, «usted no sabe dónde está o adónde se dirige. Ha llegado adonde está debido a una gran cantidad de aire caliente. Ha hecho una promesa que no tiene idea de cómo mantener, y espera que yo le resuelva su problema.  El hecho es que usted está en la misma situación que se encontraba antes de que nos conociéramos, pero ahora, de alguna manera, es mi culpa. »

Carolyn Sullins presentó esta historia en  EvalTalk, el  listserv de la American Evaluation Association.  Yo lo conocí gracias a Genuine Evaluation

Viernes light: Razones Para No Evaluar

En distintos sitios y blogs se encuentran  referencias a un listado de razones realmente esgrimidas para justificar la no realización de evaluaciones.  La versión que les comparto hoy refiere que dichas razones fueron incluidas en un informe de UNESCO dando cuenta de las respuestas de los directores de proyectos a las propuestas de evaluación de la institución.

El comentario que acompaña dicha referencia dice “Al parecer no somos los únicos que nos encontramos en esta situación”, a lo cual uno no sabe si aportar con “en todas partes se cuecen habas…” o bien “mal de muchos, consuelo de tontos…”

Que las disfruten!

• Nuestro proyecto es diferente. x igual a 2
• Figúrate el jaleo que ocasionaría.
• El proyecto es demasiado limitado.
• Siempre hemos trabajado así.
• A la organización no le gustaría.
• Ya hemos sido evaluados.
• No es necesaria una evaluación
• Nuestro calendario se ha retrasado por dificultades financieras.
• No es asunto nuestro.
• Es un proyecto experimental.
• No está incluida en el presupuesto.
• Aún no instalamos el equipamiento.
• ¿Intenta enseñarme mi trabajo?
• El proyecto todavía no está listo para ser evaluado.
• Es una trampa.
• Estamos en la estación de las lluvias.
• El cambio altera las cosas demasiado.
• No tenemos tiempo.
• Hemos hecho lo que pusimos.
• No la hemos hecho nunca antes.
• Ha habido cambios en el gobierno.
• No es responsabilidad mía.
• Es un proyecto piloto.
• Seamos realistas.
• El equipamiento aún no ha llegado.
• Aún no estamos listos para hacerla.
• El director ha cambiado.
• Debe haber un motivo oculto.
• Es fiesta nacional.
• No estoy convencido de que sirva.

¿ Algunas más?

¡Te conozco, Mascarita! Presentando la Responsabilidad Social Corporativa

La blogósfera interesada en temas de desarrollo, evaluación y complejidad sigue creciendo en cantidad y calidad, si bien -hasta donde he podido indagar- lo hace principalmente en inglés. Esto redunda no sólo en un más complicado acceso para muchos no-english-speakers (o readers;)), sino también en un escenario donde menos voces se escuchan. Algo de esta constatación ronda en mi motivación de bloguear en Español… y gracias Google Translator por tu (humilde) aporte con el botón situado a la derecha, para quienes no manejan la lengua de Cervantes. Barreras idiomáticas aparte, esta blogósfera recibió una invitación particular -justamente esta semana inaugural de Al Borde del Caos– a la cual intentaré sumarme mínimamente en este post y colaborar en su difusión.

J., anónimo autor del fantástico blog Tales From The Hood, ha lanzado un Aid Blog Forum, consistente en presentar cada semana un tema de interés en el ámbito de la cooperación internacional y la ayuda al desarrollo, e invita a los blogueros a escribir sobre el tema en sus respectivos espacios (sus blogs!).

La primera invitación recibida apunta a la RSC, esto es,  la Responsabilidad Social Corporativa o Empresaria.  De acuerdo a Wikipedia, la misma puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido. La RSC se ha convertido en un monstruo grande y pisa fuerte (al decir de León Gieco), presente en diversas instancias del desarrollo y la ayuda internacional, guiada por su frase “Hacerlo bien haciendo un bien” (o sus distintas combinaciones).

Lo que aparece claro en varios de los primeros aportes al respecto en el Aid Blog Forum es el sentimiento de desconfianza y cinismo que la RSC despierta entre los vinculados a intervenciones de humanitarias y de desarrollo. Ejemplo de ello es el aporte de Marc Bellemare, -economista, evaluador y músico-  quien asocia directamente los esfuerzos de RSC con marketing empresarial.

Mi experiencia de vinculación con la RSC puede resumirse en dos frentes:  el conocimiento directo de acciones de empresas mineras en distintas localidades de los Andes; y un trabajo de diagnóstico comunitario para una empresa distribuidora de electricidad en un área rural del norte de Argentina.

Diversos ejemplos tendría para sumar sobre las acciones de las empresas mineras en sus esfuerzos de trabajar en pos de un desarrollo sustentable [sic] en las localidades cercanas a sus explotaciones. De algún modo, todos ellos acentúan la urgencia de hacer algo y que eso se note (la nota periodística, el cartel enorme, ¡la foto!), así como la soberbia de avanzar con sus soluciones, ignorando (ninguneando) los esfuerzos locales endógenos y las acciones de desarrollo de agencias de gobierno u ONGs.

En el caso de la empresa distribuidora de electricidad, ésta recién comenzaba a desarrollar su política de responsabilidad social, y el diagnóstico apuntó a generar las bases para un programa de relaciones comunitarias que priorizara proyectos consensuados para efectuar mejoras en áreas particulares como educación, infraestructura comunitaria, electrificación rural y comunicaciones. En este caso, me llamó la atención la predisposición y humildad que los directivos de la empresa manifestaron para escuchar e indagar respecto a las necesidades del entorno comunitario.

El dato de la realidad es que la RSC ha llegado para quedarse, está entre nosotros, y  es vista en distintos ámbitos como la última novedad en el mundo de la filantropía y la recaudación de fondos (fundraising). Ante esto, considero legítimo y hasta natural manifestar nuestra queja e incomodidad por lo que sospechamos puede implicar. De todos modos, apuntando que como consultores, evaluadores y/o académicos podemos vincularnos con instancias de RSC, me animo a esbozar algunos lineamientos pro-activos a ejercitar :

1) Ni ángeles ni demonios, empresas:  Una primera actitud de este tipo alerta sobre ingenuidades y controla (al menos temporalmente) la mirada cínica.

2) Explicitar la teoría de la acción: Pongamos sobre la mesa lo que haya que poner, señores. Si quieren mejorar su imagen en la comunidad, díganlo… igual nos vamos a dar cuenta.

3) Si lo que tienen es dinero, financien a quienes saben intervenir: Si la empresa distribuye electricidad, explora por oro, o vende artículos del hogar, ahí está su expertise. Otros son los que se han preparado/estudiado/probado en la intervención social. A ellos puede financiar.

4) Evaluar y… evaluar!: Ambas caras de la moneda de la evaluación son necesarias y deseables –aprender y rendir cuentas-.  Un antídoto para el alto cinismo que campea sobre las acciones de la RSC sería que se sume al movimiento de reconocer los propios  fracasos (y genere un aprendizaje colectivo).

Algunas de estas ideas podrían ser valiosamente aplicadas también a la realidad de muchas ONGs, ¿no les parece? Abriendo el paraguas antes de que llueva, canto con John Lennon:  podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único.

Lineamientos extras, así como expansión o críticas a los aquí comentados, son muy bienvenidos en los comentarios…

ACTUALIZACIÓN: Los 26 posts que se sumaron al Aid Blog Forum pueden encontrarse aquí.