Viernes Light: Cambiar el mundo…

«Cuando uno tiene 18 años claro que quiere cambiar todo el mundo!», me dijo un cura amigo hace mil años (bueno, poco más de 25 ) . La frase no era nada original, pero de alguna manera quedó resonando en mi cabeza por mucho tiempo y por diversos caminos, adquiriendo matices particulares con cada vuelta dada alrededor del sol.

Luego, el trabajo y el estudio de iniciativas de desarrollo, la práctica de la evaluación, la docencia y la capacitación, hicieron que esa frase nunca fuera recuerdo, activándose de distintas maneras. Descubrí en mí y  en tantos colegas y amigos trabajando en estos temas, los riesgos de la ingenuidad, los alertas del escepticismo, y la ambigüedad del cinismo.

Quizás por eso el dibujo del genial Quino me hizo sonreír con una mueca amarga…

Evaluación & Web 2.0: parados sobre los hombros de un gigante (o de varios)

ACLARACIÓN: En este post hago referencia a dos redes de evaluación en las que me desempeño como miembro de sus comités ejecutivos. Obviamente, todo lo aquí escrito es a título personal.

En el margen derecho (y un poco hacia abajo) de este post hay un recuadro con unas sonrientes fotos y el texto “Soy miembro de Noticias ReLAC”, el cual  funciona como enlace hacia el sitio de Noticias de la Red de Seguimiento, Evaluación y Sistematización en América Latina y el Caribe. El mismo cuenta con distintas secciones, donde se destaca la destinada a los Grupos de Trabajo  por el dinamismo y actividad de varios de ellos. El sitio Ning funciona en paralelo a una lista de correo electrónico, la cual ha sido históricamente el medio para vincular a los miembros de la ReLAC en sus acciones de compartir información, realizar consultas, difundir posibilidades de consultoría, etc.. Un debate todavía no saldado  al interior de la ReLAC apunta a definir si es pertinente y razonable mantener dos “ventanas» para la interacción de sus participantes. Mientras que una posición apunta a la gran versatilidad de un sitio como Noticias ReLAC para identificar los perfiles de los participantes, generar grupos de trabajo, y favorecer la creación de blogs personales,  la otra posición da cuenta que la tecnología que todos los miembros manejan es el email, el cual cumple sobradamente sus propósitos comunicativos y de construcción de red.

Sin entrar en ese debate,  sí puedo aseverar que mi acercamiento a las redes de evaluación fue email-dependiente por mucho tiempo, y sin duda que sigo encontrando muchas y variadas ventajas en su uso en dicho ámbito. Más allá del carácter regional de la ReLAC, otras listas de correo electrónico orientadas a la Evaluación me han servido para estar informado, conectado, y me han facilitado la interacción con colegas de otros lares a quienes muy raramente pude conocer cara a cara.

Ahora bien, la llegada de la Web 2.0 con su carácter de web social, ha exponenciado todo aquello que el email brindaba. En los servicios de la web 2.0 es posible encontrar lo que Dolors Reig llama Actitudes 2.0:

  • Inteligencia colectiva,
  • Interacción,
  • Participación,
  • Apropiación,
  • Confianza (virtual),
  • Transparencia,
  • Juego (inteligencia)
  • Empatía (storytelling),
  • Compartir («Sharismo»),
  • etc., etc.

Como ejemplo cercano valga un botón: la semana pasada se desarrolló la Conferencia  Anual de la Asociación Americana de Evaluación (comentada en Evaluateca, como no podía ser de otro modo!). Gracias a Twitter y a la etiqueta #eval11 (ver el cuadro destinado a esa etiqueta en Eval Central), fue posible para varios de quienes no pudimos estar presente en dicha conferencia, el interactuar con colegas y sumar a otros a esa interacción, enterándonos de los talleres en tiempo real, las opiniones, las reuniones, las ideas clave, etc., etc.  ¿Podría el email hacer todo esto? Ni qué decir de los servicios que ofrece el sitio My M&E, plataforma creada por UNICEF, IOCE y DevInfo.

Sin ánimo de comenzar una campaña anti-email,  sí vale la pena señalar cuánto nos perdemos si nuestro vuelo profesional (como evaluadores, académicos, actores de proyectos de desarrollo, etc.) no saca provecho de los cielos Web 2.0. Por ejemplo, hace unos pocos meses atrás circuló en una de las listas de correo de evaluación más importantes (XCeval) un email que sinceramente creo merece la pena ser compartido más ampliamente. Dado el carácter “cerrado” de la lista (en cuanto sólo acceden a los mensajes quienes se han suscripto a ella), su contenido llegó a sus 1088 suscriptos (al día de hoy), y fue quizás difundido vía re-envíos a otras personas, o bien compartiéndolo con otra lista de correo electrónico. Hoy al encontrarlo y re-leerlo, me ha parecido una pena que así fuera, en cuanto varios meses después no ha perdido vigencia, y sigue siendo tan inspirador  y provocador como en su momento, a la vez que de difícil (o al menos complicado) acceso para la comunidad de evaluadores (más allá de XCeval).  Por ello lo compartiré a continuación, traducido al castellano y copiando más abajo la versión original en Inglés.

El email en cuestión fue escrito por Jim Rugh, consultor internacional con amplísima experiencia en el campo de la evaluación, co-autor del libro Real World Evaluation, y actual representante de la Asociación Americana de Evaluación en la IOCE –Organización Internacional para la Cooperación en Evaluación- donde reviste como su vice-presidente.  En su comunicación, Jim hace referencia a diversas cuestiones surgidas recientemente en vinculación con la evaluación de las intervenciones de desarrollo y la cooperación internacional.  Su reflexión es motivadora y movilizadora, a la vez que nos invita a ir más allá de ella, a no engancharnos o quedarnos en ella, sino en usarla para ver más allá, como subidos en los hombros de un gigante… Es lo que permite la Web 2.0 !

No sé si decir que es «interesante» o «preocupante» notar cómo las personas, incluyendo Nicholas Kristof, parecen estar en LA BUSQUEDA DE SOLUCIONES SIMPLES A LA POBREZA MUNDIAL. Ya se trate de Greg Mortensen y la gran cantidad de gente que quedó fascinada con su historia de las “Three Cups of Tea” (donde sólo la construcción de escuelas sería la respuesta para conseguir niñas educadas en Pakistán y Afganistán), o Ester Duflo o Abhijit Banerjee del J-PAL del MIT (quienes son evangelistas promoviendo la RCT –Prueba Controlada Aleatoria), y tantos otros, que parecen estar fascinados por la idea de que debe haber unas pocas «balas mágicas» (intervenciones sencillas y de bajo costo) que, por sí mismas, brinden una panacea para la solución de la pobreza.

Estas personas y sus seguidores (que por desgracia son muchos) no les gusta escuchar a aquellos de nosotros que somos «evaluadores profesionales” en el campo del desarrollo internacional, cuando  tratamos de explicar que la mayoría de los problemas y contextos de desarrollo son complicados y complejos. Por lo general, tienen que reunirse -en la combinación adecuada y en el momento justo- todo un conjunto de intervenciones, condiciones previas relevantes y factores contextuales, para que nuestros beneficiarios puedan lograr el máximo rendimiento y alto impacto (definido en términos de mejoras sostenibles en la calidad de vida, del tipo descripta en los Objetivos de Desarrollo del Milenio). Es falso e hipócrita de parte de escritores como Kristof aseverar que «Durante décadas, hemos tenido respuestas que fueron en su mayoría anecdóticas o exageraciones.» Hipócrita, porque las «soluciones» ofrecidas por los economistas que lo tienen tan fascinado (del tipo de quienes tienen un enfoque miope de la RCT) , están brindando respuestas que se limitan a las «cuestiones pequeñas» de experimentos de causa-efecto simples, que no responden (pues no pueden hacerlo) a las «grandes preguntas» (como las llama Ester Duflo en su presentación en TED).

Aquellos de nosotros que creemos en un enfoque más holístico del desarrollo, tenemos por delante el desafío de argumentar y convencer a los hacedores de política de alto rango sobre la importancia de entender y apoyar formas comprehensivas y realmente “rigurosas” de evaluación de impacto. (Para un intento de ello, ver la Newsletter  de la IOCE #2).

Jim

Si te ha parecido (como a mí) que es un mensaje valioso y que merece ser discutido y comentado, te invito a que utilices los botones que aparecen debajo de esta entrada con el encabezado COMPARTIR… y usando Facebook, Twitter, Google + y otros,  te conviertas así también en parte activa del movimiento de la Web 2.0 y el mundo de la evaluación!

ORIGINAL VERSION OF JIM´S EMAIL

I don’t know whether to say it is “interesting” or “disturbing” to notice how people, including Nicholas Kristof, seem to be on the QUEST FOR SIMPLE SOLUTIONS TO WORLD POVERTY.  Whether it be Greg Mortensen and the many people who were fascinated by his “Three Cups of Tea” story (whereby just building schools would be the answer to getting girls educated in Pakistan and Afghanistan), or Ester Duflo or Abhijit Banerjee of MIT’s J-PAL (who are such evangelists promoting RCTs), and so many others, they seem to be fascinated by the idea that there must be a very few “magic bullets” (simple and inexpensive interventions) that will, by themselves, provide a panacea to solving poverty.

Such people and their followers (who are many, unfortunately) don’t like to hear those of us who are ‘professional evaluators’ of international development try to explain that most development contexts and problems are complicated and complex.  There are usually a whole set of interventions, preconditions and contextual factors that need to come together in just the right combination and timing in order for our intended beneficiaries to really benefit from higher-level and impact (defined in terms of sustainable improvements in the! quality of life of the sort described by the MDGs).  It is disingenuous and hypocritical for writers such as Kristof to write off such explanations as “For decades, we had answers that were mostly anecdotal or hot air.”  Hypocritical because the “solutions” offered by economists (of the type to have a myopic focus on RCTs) he’s so fascinated with are purveying answers that are limited to simplistic “little question” cause-effect experiments that do not (and cannot) answer the “big questions” (as Ester Duflo calls them in her TED presentation).

Challenging for those of us who believe in more holistic approaches to development to make our case in ways that convince senior-level policy makers to understand and sup! port more comprehensive, really “rigorous” impact evaluation.  (For one attempt, see the latest IOCE newsletter.)

Jim

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa

En estos días se ha venido desarrollando «The 2nd Aid Blog Forum«, impulsado por J. de Tales from the Hood. En esta ocasión, el tema ha sido «Admitiendo Errores», impulsado por una corriente creciente de reflexión que apuesta por un mayor espacio para el reconocimiento de los errores que se cometen en las acciones de desarrollo, cooperación y ayuda humanitaria. Una expresión relevante de esta tendencia puede verse en el sitio Admitting Failure, con el sugestivo encabezado «Aprendiendo de lo que no funciona bien, creando espacio para lo que sí» (valga la traducción libre 😉 ).

Las reflexiones volcadas en los distintos blogs publicados hasta el momento son realmente interesantes, y llevan a darle varias vueltas de tuerca a este asunto. Para sumar mis dos centavos al foro, comento dos experiencias personales, ambas desde la perspectiva de la evaluación:

1) Hace varios años atrás me tocó estar cerca de la implementación y evaluación interna de una experiencia de desarrollo rural. La misma había resultado,por decirlo delicadamente, muy desequilibrada en sus efectos. Apenas una fracción muy menor de los participantes había implementado la propuesta técnica sugerida, mientras que en la enorme mayoría de los casos se detectaba abandono y desvinculación de la misma. Tras un tiempo de reflexión sobre la experiencia, pude  publicar mi visión de lo sucedido en este caso, procurando extraer algunas lecciones a futuro. El punto es que al momento de publicar mi reflexión, yo seguía siendo parte del mismo programa que analizaba en el artículo. Apenas el artículo vio la luz, una alta autoridad del programa elevó sus quejas, trajo a colación la conocida frase «los trapitos sucios se lavan en casa», y presionó para mi despido. La intervención de otros funcionarios, así como la defensa que de mi caso hiciera mi jefe directo, disiparon esa posibilidad.

2) En el marco de la evaluación de un programa de desarrollo rural, el reporte final que presentamos con un colega tuvo que ser corregido varias veces -a pedido del Supervisor de la evaluación- a fin de «suavizarlo». En sus comunicaciones nos decía lo siguiente:
Recuerden que estos informes, luego de aprobados por la coordinación nacional del programa, pueden ser vistos por distinta gente (del Banco Mundial, autoridades del Ministerio, otros consultores), y debemos enviarlos a las regiones evaluadas, en donde también lo pueden ver distintas personas. No existe una cultura del seguimiento y de la evaluación como un punto de reflexión para mejorar. En general, especialmente las autoridades, los toman como un «juicio» para castigar, por eso es que estoy pidiendo estos cambios.
Finalmente, acordamos una versión final del informe donde las ideas fundamentales que queríamos señalar estaban presentes. Sin embargo, sentimos también que las mismas habían perdido gran parte de su fuerza original al haberse eliminado las referencias comparativas tanto con con el Manual Operativo del programa, así como con la realidad de ejecución del programa en otras regiones. Si bien varias de nuestras recomendaciones iniciales se mantuvieron, aquellas que resultaban para el criterio del Supervisor como “potencialmente hirientes” fueron suprimidas.

Sin duda que estos ejemplos brevísimamente presentados pueden dar pie a múltimples reflexiones, muchas de ellas ajenas al propósito de esta entrada. Me interesa rescatar de ellos la fuerte dificultad en el reconocimiento de errores, fallas y problemas en la implementación de acciones de desarrollo, vinculada estrechamente con la ausencia de una cultura evaluativa, donde el énfasis mayor o único pasaría por la rendición de cuentas, y el factor de aprendizaje quedaría minimizado. Aquí está, me parece a mí, un nudo central a resolver en el movimiento del reconocimiento de los errores. Por un lado, es importante, necesario y bienvenido un movimiento que se oriente a dar cuenta de cómo las acciones de desarrollo… fallan. Pero al mismo tiempo, poco avanzamos si nos quedamos apenas en ese primer paso. Es necesario aprender de los errores, pues el simple reconocimiento de los mismos no pasaría de ser un acto de expiación personal/institucional, casi sin efecto alguno.

En tal sentido, el movimiento de Sistematización de experiencias, con fuerte raigambre en América Latina, ha venido planteando con claridad que hay un desafío no sólo metodológico o técnico en aprender de nuestras prácticas, sino fundamentalmente político.  La biblioteca virtual de Sistematización (alojada en la web del CEP Alforja, y perteneciente al Programa Latinoamericano de apoyo a la sistematización del CEAAL) es un buen lugar para indagar y conocer sobre el enfoque, al igual que el muy dinámico grupo de Sistematización y Evaluación de la ReLAC.  El interés por la Sistematización en foros extra-regionales ha tenido este año al menos dos ejemplos a marcarlar:  la ponencia de Esteban Tapella en la conferencia Systemic Approaches in Evaluation (GIZ, Enero de 2011), así como la presencia del maestro Oscar Jara en la Cesta de Aprendizaje en la Universidad Politécnica de Valencia (de cuyos frutos confiamos tener novedades pronto 😉 ).

En todos los casos, la Sistematización asume que más allá de identificar buenas prácticas, el reconocer errores y dar cuenta de fallas, debe generar aprendizajes.  Aprender, a fin de cuentas, no es un acto de contrición…

Si me das un pez…

Hoy 16 de Octubre tenemos dos celebraciones muy especiales.

Una de ellas es el Día Mundial de la Alimentación, proclamado como tal el año 1979 para conmemorar la fecha de la creación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El propósito de este día es aumentar la conciencia sobre el problema alimentario mundial, a la vez que fortalecer los movimientos en solidaridad por la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.  El contexto en el cual este día nos encuentra es sin duda muy fuerte: la hambruna en el Cuerno de África, y la realidad de la mitad de la población mundial malnutrida, en un mundo en que los alimentos no escasean.

El estudio de Ignacio Trueba y Andrew MacMillan Cómo erradicar el hambre en tiempos de crisis: Actúa ya! señala que desde mediados del siglo XX aumentó un 40% la disponibilidad de alimentos por persona, existiendo por tanto volúmenes para dar de comer a todos quienes habitamos este mundo. Al mismo tiempo, mil millones de personas enfrentan situaciones de hambre crónica, y una cifra superior enfrenta déficits de minerales y vitaminas, mientras mil quinientos millones padecen enfermedades vinculadas directamente con la obesidad. Un dato complementario a este panorama es que una tercera parte de los alimentos producidos se desperdicia, ya sea por problemas de conservación y transporte, como por convertirse en sobras en el plato que irán a la basura.

Si bien por un lado hay un componente de compromiso personal, individual y social, por mejorar nuestras prácticas de compra, alimentación y desecho de comida, un elemento estructural ha ido ganando peso decisivo en los últimos años: el hambre cotiza en la bolsa de valores. El artículo al cual lleva el link anterior es sumamente esclarecedor, vale la pena leerlo completo, pero sirvan como muestra estos botones de información:

  • en el mundo financiero nunca se ha producido tal volumen de inversión en las materias primas agrícolas.
  • el pan del mundo atrae a inversores a los que les interesan tan poco los cereales como, anteriormente, las empresas punto.com o las hipotecas subprime.
  • según el Índice de Precios de los Alimentos de la FAO, el coste de los productos alimenticios experimentó un alza del 39% en el curso de un año. Los precios de los cereales subieron un 71%, al igual que los de los aceites y grasas destinados a la alimentación.
  • desde junio del año pasado, 44 millones de personas han caído bajo el umbral de la pobreza sólo a causa del incremento de los precios de los alimentos.
  • un consultor de inversiones en materias primas denomina «efectos colaterales no deseados del mercado» al hecho de que los más pobres entre los pobres no puedan permitirse comer
  • que la comida haya mutado en objeto de especulación en Wall Street tiene sobre todo que ver con un cambio fundamental: la reciente metamorfosis del mercado de productos alimentarios en un mercado financiero

Cuando Goldman Sachs gobierna el mundo, las acciones necesarias para revertirlo no pueden agotarse en prácticas individuales y voluntaristas. Un día como éste puede sumar su grano de arena para anoticiarnos, concientizarnos, y cuestionarnos qué podemos hacer.  Por ejemplo, entender mejor y difundir porqué sucede el hambre, como lo hace el siguiente video de la organización 1 Billion Hungry.

Desde la reflexión y la práctica del desarrollo no hay recetas (muy útiles para lo simple, antes que para lo complejo de esta realidad). Pero sí hay ciertos principios que resuenan y aparecen una y otra vez, y que vale la pena tener siempre a mano. Uno de ellos se hace claramente presente en este pensamiento de Ricardo Levins Morales.


Si me das un pez, me habrás alimentado por un día. Si me enseñas a pescar, entonces me habrás dado de comer hasta que el río esté contaminado o la costa sea incautada para  el desarrollo. Pero si me enseñas a organizarme, sea cual sea el desafío, me podré unir con mis pares y crearemos nuestra propia solución
.

En Twitter, el día de hoy Domingo 16 de Octubre, se podrán encontrar posts super diversos bajo la etiqueta #bad11… valdrá la pena darle una mirada, al igual que al sitio http://blogactionday.org/ La blogósfera se mueve! Y si no me creen, vean aquí

La otra celebración que cabe hoy –al menos en Argentina-, es el día de la Madre. Y sin dudas que no es difícil encontrar un vínculo entre ambas fechas. Una línea final, entonces, para saludar a mis dos madres preferidas: la que me hizo hijo, y la que me hizo padre:

Madre: mesa, banquete, alimento integral.
Madre: nutrición, energía, soporte espiritual

Salud, Mujeres!

Viernes light: apuntándole a los Objetivos del Milenio

Hoy estamos a 4 años y 78 días del 2015, fecha para la cual las Naciones Unidas (UN) se propuso alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.  El conteo lo va llevando el sitio MDG Monitor, el cual presenta varias herramientas para ir siguiendo de cerca los avances (o retrocesos) que se van dando respecto a los ocho grandes objetivos establecidos.

Una visión alternativa la brinda Gado Mwampembwa, humorista gráfico:

(recibido vía Aid on the Edge of Chaos)

Cooperación Internacional, Quo Vadis? (2º parte)

En la primera parte de estas reflexiones sobre la Cooperación Internacional señalé alguno de los temas importantes que la misma no parece abordar ni incluir entre sus preocupaciones. Una mirada adicional al tema la encontré en el excelente blog 3500 millones, en un artículo sobre el fin de la Cooperación Internacional al desarrollo tal cual la hemos conocido hasta el momento. Del mismo , me llamaron la atención las siguientes aseveraciones:

China habría destinado en 2007 a la asistencia internacional cerca de 25.000 millones de dólares, buena parte de ellos para la construcción de infraestructuras en África.

La propia Sudáfrica tiene planes para formalizar su programa de cooperación con un presupuesto anual de entre el 0,2 y el 0,4 por ciento de su PNB, cercano al esfuerzo que realizan países como España.

India… pasaba a convertirse formalmente en donante internacional. … este país tiene intención de establecer una Agencia de Colaboración en el Desarrollo dotada con más de 2.000 millones de dólares anuales durante los próximos cinco años.

Pero donde el artículo terminó de atraparme fue con la frase Y hace ya tiempo que América Latina se guisa y se come una parte considerable de su cooperación (simpática frase, a fin de cuentas, no?).  El link en cuestión lleva al Informe de la Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica 2010, publicado en Noviembre del año pasado. En él se señala que las tendencias mundiales de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)  se han mantenido durante la última década, caracterizadas por un crecimiento de los volúmenes totales de AOD, la orientación hacia los Objetivos del Milenio, y el desplazamiento de América Latina como receptora de dicha ayuda.  La región ha experimentado ciertos cambios relevantes en el período, siendo en la actualidad Estados Unidos y España los principales donantes para la región, tal cual lo ilustra el informe (un dato para matizar es que Estados Unidos concentra casi el 50% de su ayuda en Colombia, la cual recibe de esta fuente unas 2/3 partes de toda la AOD) :

El informe se detiene en el abordaje de distintas  modalidades de Cooperación Sur-Sur: la Cooperación Horizontal Sur-Sur (tanto Bilateral como  Regional) y  la Triangular.  Es así que las instituciones de cooperación en Iberoamérica muestran procesos donde varios países asumen un rol dual de oferentes y demandantes (como gestores y administradores) de  la cooperación externa. Los mayores oferentes de proyectos de cooperación en la región (durante el año 2009) fueron Venezuela y Cuba, seguidos por México, Brasil y Argentina, siendo de índole social un  40%  de dichos proyectos .

Esto marca un contraste con la larga tradición receptora de ayuda internacional de la región, y la sitúa a la vez como un caso más de los cambios actuales en la naturaleza de  la Cooperación Internacional. Esta Cooperación Sur-Sur es la modalidad en la cual países en desarrollo, generalmente miembros del grupo de renta media, comienzan a dar cuenta de un rol mixto, poniendo a disposición de países de similar o menor nivel de desarrollo no sólo recursos económicos, sino también capacidades, información y experiencias (una introducción al tema se encuentra aquí).  Para Jonathan Glennie, mientras los modelos de desarrollo del norte favorecen términos tales como crecimiento y reducción de la pobreza, la cooperación Sur-Sur pone el énfasis en empleo y fortalecimiento institucional; mientras los donantes del norte se muestran encantados con la agenda que coloca en su centro los “resultados” (objetivos de corto plazo), la cooperación Sur-Sur reconoce la importancia de los procesos y el desarrollo de capacidades en el largo plazo.  Sin embargo, insiste el autor correctísimamente, no deberíamos caer en una visión romántica de este tipo de cooperación que, por poner el énfasis en la geografía, estuviera desconociendo cuestiones de fondo como la verdadera horizontalidad en la interacción, así como la real capacidad de responder a las necesidades de las poblaciones más vulnerables.

Varias de esas preocupaciones, y unas cuantas más, están reflejadas en el documento Mito y Realidad de la Ayuda Externa publicado por ALOP, la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo, red regional que agrupa a 48 ONGs de Desarrollo de 19 países de América Latina y El Caribe. Vale la pena consultarlo y leer algunos de sus capítulos (también su anexo es valioso en cuánto links diversos sobre esta temática).  En dicho documento encontré la siguiente reflexión:

si la crisis permanente que viven las políticas de cooperación al desarrollo  fuesen imputables a la crisis financiera  que ha conmocionado a los bancos, las  bolsas, los gobiernos y las economías del  primer mundo…., el dato sería esperanzador  porque en un par de años volveríamos al  buen camino de una cooperación generosa
para el desarrollo. Desgraciadamente, esta  crisis apenas está teniendo incidencia sobre las cantidades  globales y las políticas de cooperación por  la sencilla razón de que éstas se hallan en  una crisis endémica permanente por causas estructurales profundas, de modo que la  actual crisis apenas puede servir como  coartada o disculpa para prorrogar una situación de  suyo insostenible …
”. Alberto Hidalgo

Vivimos tiempos apasionantes en la definición y re-definición de la Cooperación Internacional.  La cercanía del encuentro de Busán en Corea del Sur se presenta como un espacio a no descuidar en nuestra atención por los posibles efectos que de ahí se generen (se puede ver el último borrador aquí). Para reflexionar sobre los temas de la cooperación Sur-Sur, qué mejor que mirar el documento final emanado recientemente en Bogotá del Taller ““Aprendiendo de la Cooperación Sur-Sur y Triangular: Compartiendo conocimiento para el desarrollo”.

Particularmente me interesa saber si habrá espacio en Busán para una mayor atención a las capacidades locales, discutida en la blogósfera del desarrollo estos días como un importante pendiente de dicha agenda.

Cooperación Internacional, Quo Vadis? 1º parte

Tradicionalmente se ha entendido a la Cooperación Internacional como la ayuda voluntaria de un donante de un país (ya sea el Estado, el gobierno local, una fundación u ONG) a una población de otro país, a la cual  se denomina beneficiaria. Las formas de recepción pueden ser directas o bien mediadas por actores similares a los donantes. Los ámbitos de la Cooperación Internacional han sido por mucho tiempo y principalmente los de salud, educación, condiciones ambientales, y el énfasis en la disminución de desigualdades económicas y sociales.  Actualmente, y respondiendo al creciente desarrollo y complejidad de las relaciones internacionales, nuevos temas se encuentran en ella:  promoción comercial e intereses políticos y económicos.

Se suele situar los orígenes de la Cooperación Internacional tras la segunda guerra mundial, en los albores de la guerra fría y la descomposición de la realidad colonial. Fue, y en gran medida es, un instrumento de política exterior de los países ricos hacia el Sur Global (una forma suave y políticamente correcta para nombrar lo que antes era subdesarrollo y tercer mundo).  No son pocos los que apuntan que, antes que cooperación al desarrollo, estamos muchas veces ante  un nuevo tipo de colonialidad.

En el año 2005, los mayores donantes de la comunidad internacional se propusieron una serie de objetivos a fin de hacer más efectiva la cooperación internacional, el cual se plasmó en la llamada Declaración de París.  Ésta planteaba acentos varios sobre la  efectividad de la ayuda, el rol de la transparencia, los mecanismos de rendición de cuentas (accountability), la importancia de la coordinación, a la vez que propugnaba por avanzar hacia un rol  protagónico para los beneficiarios de dicha cooperación.  Pues bien, hace pocos días atrás la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó los resultados de una survey de monitoreo de la Declaración de París.  De acuerdo al análisis de Owen Barder en el sitio del Centre for  Global Development (difícilmente acusable de radicalidad):

De los trece objetivos medidos para mejorar la eficacia de la ayuda, sólo uno se ha cumplido. ¿Cuál era dicho hito al que los donantes fueron capaces de alcanzar? Cumplieron con  su compromiso de hablar más entre sí  («Fortalecer  la capacidad de apoyo coordinado»).

Los actores (con poder) de la Cooperación Internacional parecen dar pocas muestra de adaptarse a los cambios que ellos mismos han sellado como valiosos. ¿O será que les aqueja  acaso algún síndrome a lo  Nerón en el clásico Quo Vadis?:  Victimismo, en cuanto creerse víctima incomprendida, e Infantilismo, en cuanto les cuesta renunciar a los privilegios de antaño y reconocer que en estas décadas el mundo ha cambiado. Y con el cambio del mundo, también es de esperar (no?) un cambio en el estilo y forma de la Cooperación Internacional.

Lo cortés no quita lo valiente: la survey antes mencionada reconoce avances parciales y dispares en el resto de los objetivos. Pero no debe dejar de llamar la atención el tenor de lo descubierto.  Habría que explorar qué aportó al respecto la reunión siguiente a la Declaración de París, plasmada en el Programa de  Acción de Accra,  mientras esperamos a ver qué nos depara DBusan (dentro de muy poco, antes que este año se nos vaya).  Mientras tanto, un ejercicio interesante podría ser abordar dicha survey  y cotejarla con los avances realizados en la evaluación de la Declaración de París

Estas ideas traen a colación que la cuestión de evaluación ha ganado un espacio relevante en las intenciones de dichas declaraciones. En algunos casos, la realidad parece ir hacia otro lado, como lo mostraba hace poco el amigo Rafael Monterde Díaz, dando cuenta cómo la cooperación al desarrrollo de la Generalitat Valenciana eliminó de sus funciones cualquier referencia a seguimiento  y evaluación.

En vinculación con los cambios experimentados en el escenario de la Cooperación al Desarrollo, podemos agregar lo que Andy Sumner viene  señalando desde hace un buen tiempo ya: la mayoría de las personas pobres del mundo viven en países de ingresos medios, mientras que el foco de la Cooperación Internacional -principalmente en los países ricos de la OECD, ha estado y está en los países de ingresos bajos.  Otros datos marcan que la dependencia de fondos de la ayuda internacional ha disminuido notablemente -en términos relativos- en los países más pobres del mundo, dado el crecimiento que han experimentado. Como si faltaran puntas para abordar, se podría sumar a la pesquisa de la Cooperación Internacional cuál es el rol que le da a la migración y al comercio internacional, a la propiedad intelectual, etc.,  etc.

Mi opinión inicial es que cierto tipo de Cooperación Internacional, bajo ciertas condiciones,  merece ser bienvenida.  Más detalles en el próximo capítulo…:)

Ni simple ni complicado… Complejo (al borde del caos)

Con mis colegas del PETAS  comenzamos este año a trabajar en un proyecto de investigación con el (¿ampuloso?) título Investigación evaluativa y Sistematización: aportes teórico-metodológicos para el análisis de intervenciones de desarrollo social en contextos complejos. El proyecto apunta a indagar conceptual y empíricamente sobre las posibilidades del enfoque de la complejidad para el abordaje de la práctica de la evaluación y las sistematización en los escenarios de las  intervenciones de desarrollo. Con éstas nos referimos a aquellas acciones intencionales –encaradas por una diversidad de actores- que apuntan al logro de cambios positivos y progresivos en la realidad social.

Una concepción que compartimos es que este tipo de intervenciones suelen establecerse a partir de una particular manera de entender y comprender el mundo. Motivados o urgidos por la tarea de acabar con la pobreza, reducir las enfermedades, mejorar los niveles de educación, aportar a una mejora calidad de vida, etc., se tiende a considerar a dichas situaciones sociales como un rompecabezas. A la vez,  las organizaciones de desarrollo (políticas,programas, proyectos, acciones locales, etc.) suelen entenderse como las piezas faltanten para completarlo, dándole sentido, equilibrio y coherencia.

Esta visión, imperante en las más diversas órbitas de acción en las intervenciones de desarrollo, carga con dos “pecados de juventud” significativos. Por un lado, brinda a las intervenciones (externas) una mayor importancia de la que realmente suelen tener, dotándolas de un peso y un relieve tal que oscurece y/o tiñe la realidad sobra la que se interviene. Al respecto hay mucho escrito y dicho, y particularmente me resultó iluminador desde hace mucho tiempo los aportes de Norman Long, Alberto Arce, y Magdalena Villarreal en la construcción del Enfoque Orientado al Actor.

Pero por otro lado, y en íntima conexión con lo anterior, presentan una fuerte distorsión de la naturaleza de los problemas a enfrentar, dando cuenta  de manera simple del flujo del desarrollo, el cual es … complejo.

La ciencia de la complejidad (por llamarla de un modo sucinto, ya que también hay disputas sobre su denominación: ciencias de la complejidad, teoría o paradigma de la complejidad, etc.) puede aportar insumos valiosos y perspectivas enriquecedoras para entender el enmarañado proceso de cambio social y del desarrollo.

Una de las premisas básicas de la teoría de la complejidad aplicada al cambio social es que las direcciones en su desarrollo tienen a menudo poco que ver con los objetivos pre-establecidos y bien planificados de las intervenciones de desarrollo. Como ejemplos ampliamente difundidos de estas situaciones o sistemas, se han citado los siguientes casos (Gracias a Ricardo Wilson-Grau por el gráfico!):

Además de estas tres dimensiones, una cuarta adicional es la dimensión del Caos, donde no existe la posibilidad de plantear relaciones Causa-Efecto. El ámbito de la complejidad es aquel que está al borde del caos, donde las relaciones causa-efecto son discernibles en retrospectiva, donde campea la ambigüedad y la incertidumbre, pero donde también podemos aprender a manejar las pautas, patrones o esquemas que emergen como consecuencia de la dinámica propia de la situación… Va de nuevo, la complejidad no es el caos, apenas está en su borde…

Explorar las implicaciones de estas ideas nos mantendrá ocupados (y seguramente divertidos) durante el desarrollo de la investigación. Desde ya, el aporte de neuronas, de bibliografía en castellano (como el trabajo de Sergio Belda) y desafíos varios, ¡son bienvenidos!

¡Te conozco, Mascarita! Presentando la Responsabilidad Social Corporativa

La blogósfera interesada en temas de desarrollo, evaluación y complejidad sigue creciendo en cantidad y calidad, si bien -hasta donde he podido indagar- lo hace principalmente en inglés. Esto redunda no sólo en un más complicado acceso para muchos no-english-speakers (o readers;)), sino también en un escenario donde menos voces se escuchan. Algo de esta constatación ronda en mi motivación de bloguear en Español… y gracias Google Translator por tu (humilde) aporte con el botón situado a la derecha, para quienes no manejan la lengua de Cervantes. Barreras idiomáticas aparte, esta blogósfera recibió una invitación particular -justamente esta semana inaugural de Al Borde del Caos– a la cual intentaré sumarme mínimamente en este post y colaborar en su difusión.

J., anónimo autor del fantástico blog Tales From The Hood, ha lanzado un Aid Blog Forum, consistente en presentar cada semana un tema de interés en el ámbito de la cooperación internacional y la ayuda al desarrollo, e invita a los blogueros a escribir sobre el tema en sus respectivos espacios (sus blogs!).

La primera invitación recibida apunta a la RSC, esto es,  la Responsabilidad Social Corporativa o Empresaria.  De acuerdo a Wikipedia, la misma puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido. La RSC se ha convertido en un monstruo grande y pisa fuerte (al decir de León Gieco), presente en diversas instancias del desarrollo y la ayuda internacional, guiada por su frase “Hacerlo bien haciendo un bien” (o sus distintas combinaciones).

Lo que aparece claro en varios de los primeros aportes al respecto en el Aid Blog Forum es el sentimiento de desconfianza y cinismo que la RSC despierta entre los vinculados a intervenciones de humanitarias y de desarrollo. Ejemplo de ello es el aporte de Marc Bellemare, -economista, evaluador y músico-  quien asocia directamente los esfuerzos de RSC con marketing empresarial.

Mi experiencia de vinculación con la RSC puede resumirse en dos frentes:  el conocimiento directo de acciones de empresas mineras en distintas localidades de los Andes; y un trabajo de diagnóstico comunitario para una empresa distribuidora de electricidad en un área rural del norte de Argentina.

Diversos ejemplos tendría para sumar sobre las acciones de las empresas mineras en sus esfuerzos de trabajar en pos de un desarrollo sustentable [sic] en las localidades cercanas a sus explotaciones. De algún modo, todos ellos acentúan la urgencia de hacer algo y que eso se note (la nota periodística, el cartel enorme, ¡la foto!), así como la soberbia de avanzar con sus soluciones, ignorando (ninguneando) los esfuerzos locales endógenos y las acciones de desarrollo de agencias de gobierno u ONGs.

En el caso de la empresa distribuidora de electricidad, ésta recién comenzaba a desarrollar su política de responsabilidad social, y el diagnóstico apuntó a generar las bases para un programa de relaciones comunitarias que priorizara proyectos consensuados para efectuar mejoras en áreas particulares como educación, infraestructura comunitaria, electrificación rural y comunicaciones. En este caso, me llamó la atención la predisposición y humildad que los directivos de la empresa manifestaron para escuchar e indagar respecto a las necesidades del entorno comunitario.

El dato de la realidad es que la RSC ha llegado para quedarse, está entre nosotros, y  es vista en distintos ámbitos como la última novedad en el mundo de la filantropía y la recaudación de fondos (fundraising). Ante esto, considero legítimo y hasta natural manifestar nuestra queja e incomodidad por lo que sospechamos puede implicar. De todos modos, apuntando que como consultores, evaluadores y/o académicos podemos vincularnos con instancias de RSC, me animo a esbozar algunos lineamientos pro-activos a ejercitar :

1) Ni ángeles ni demonios, empresas:  Una primera actitud de este tipo alerta sobre ingenuidades y controla (al menos temporalmente) la mirada cínica.

2) Explicitar la teoría de la acción: Pongamos sobre la mesa lo que haya que poner, señores. Si quieren mejorar su imagen en la comunidad, díganlo… igual nos vamos a dar cuenta.

3) Si lo que tienen es dinero, financien a quienes saben intervenir: Si la empresa distribuye electricidad, explora por oro, o vende artículos del hogar, ahí está su expertise. Otros son los que se han preparado/estudiado/probado en la intervención social. A ellos puede financiar.

4) Evaluar y… evaluar!: Ambas caras de la moneda de la evaluación son necesarias y deseables –aprender y rendir cuentas-.  Un antídoto para el alto cinismo que campea sobre las acciones de la RSC sería que se sume al movimiento de reconocer los propios  fracasos (y genere un aprendizaje colectivo).

Algunas de estas ideas podrían ser valiosamente aplicadas también a la realidad de muchas ONGs, ¿no les parece? Abriendo el paraguas antes de que llueva, canto con John Lennon:  podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único.

Lineamientos extras, así como expansión o críticas a los aquí comentados, son muy bienvenidos en los comentarios…

ACTUALIZACIÓN: Los 26 posts que se sumaron al Aid Blog Forum pueden encontrarse aquí.