Viernes light: Razones Para No Evaluar

En distintos sitios y blogs se encuentran  referencias a un listado de razones realmente esgrimidas para justificar la no realización de evaluaciones.  La versión que les comparto hoy refiere que dichas razones fueron incluidas en un informe de UNESCO dando cuenta de las respuestas de los directores de proyectos a las propuestas de evaluación de la institución.

El comentario que acompaña dicha referencia dice “Al parecer no somos los únicos que nos encontramos en esta situación”, a lo cual uno no sabe si aportar con “en todas partes se cuecen habas…” o bien “mal de muchos, consuelo de tontos…”

Que las disfruten!

• Nuestro proyecto es diferente. x igual a 2
• Figúrate el jaleo que ocasionaría.
• El proyecto es demasiado limitado.
• Siempre hemos trabajado así.
• A la organización no le gustaría.
• Ya hemos sido evaluados.
• No es necesaria una evaluación
• Nuestro calendario se ha retrasado por dificultades financieras.
• No es asunto nuestro.
• Es un proyecto experimental.
• No está incluida en el presupuesto.
• Aún no instalamos el equipamiento.
• ¿Intenta enseñarme mi trabajo?
• El proyecto todavía no está listo para ser evaluado.
• Es una trampa.
• Estamos en la estación de las lluvias.
• El cambio altera las cosas demasiado.
• No tenemos tiempo.
• Hemos hecho lo que pusimos.
• No la hemos hecho nunca antes.
• Ha habido cambios en el gobierno.
• No es responsabilidad mía.
• Es un proyecto piloto.
• Seamos realistas.
• El equipamiento aún no ha llegado.
• Aún no estamos listos para hacerla.
• El director ha cambiado.
• Debe haber un motivo oculto.
• Es fiesta nacional.
• No estoy convencido de que sirva.

¿ Algunas más?

Ni simple ni complicado… Complejo (al borde del caos)

Con mis colegas del PETAS  comenzamos este año a trabajar en un proyecto de investigación con el (¿ampuloso?) título Investigación evaluativa y Sistematización: aportes teórico-metodológicos para el análisis de intervenciones de desarrollo social en contextos complejos. El proyecto apunta a indagar conceptual y empíricamente sobre las posibilidades del enfoque de la complejidad para el abordaje de la práctica de la evaluación y las sistematización en los escenarios de las  intervenciones de desarrollo. Con éstas nos referimos a aquellas acciones intencionales –encaradas por una diversidad de actores- que apuntan al logro de cambios positivos y progresivos en la realidad social.

Una concepción que compartimos es que este tipo de intervenciones suelen establecerse a partir de una particular manera de entender y comprender el mundo. Motivados o urgidos por la tarea de acabar con la pobreza, reducir las enfermedades, mejorar los niveles de educación, aportar a una mejora calidad de vida, etc., se tiende a considerar a dichas situaciones sociales como un rompecabezas. A la vez,  las organizaciones de desarrollo (políticas,programas, proyectos, acciones locales, etc.) suelen entenderse como las piezas faltanten para completarlo, dándole sentido, equilibrio y coherencia.

Esta visión, imperante en las más diversas órbitas de acción en las intervenciones de desarrollo, carga con dos “pecados de juventud” significativos. Por un lado, brinda a las intervenciones (externas) una mayor importancia de la que realmente suelen tener, dotándolas de un peso y un relieve tal que oscurece y/o tiñe la realidad sobra la que se interviene. Al respecto hay mucho escrito y dicho, y particularmente me resultó iluminador desde hace mucho tiempo los aportes de Norman Long, Alberto Arce, y Magdalena Villarreal en la construcción del Enfoque Orientado al Actor.

Pero por otro lado, y en íntima conexión con lo anterior, presentan una fuerte distorsión de la naturaleza de los problemas a enfrentar, dando cuenta  de manera simple del flujo del desarrollo, el cual es … complejo.

La ciencia de la complejidad (por llamarla de un modo sucinto, ya que también hay disputas sobre su denominación: ciencias de la complejidad, teoría o paradigma de la complejidad, etc.) puede aportar insumos valiosos y perspectivas enriquecedoras para entender el enmarañado proceso de cambio social y del desarrollo.

Una de las premisas básicas de la teoría de la complejidad aplicada al cambio social es que las direcciones en su desarrollo tienen a menudo poco que ver con los objetivos pre-establecidos y bien planificados de las intervenciones de desarrollo. Como ejemplos ampliamente difundidos de estas situaciones o sistemas, se han citado los siguientes casos (Gracias a Ricardo Wilson-Grau por el gráfico!):

Además de estas tres dimensiones, una cuarta adicional es la dimensión del Caos, donde no existe la posibilidad de plantear relaciones Causa-Efecto. El ámbito de la complejidad es aquel que está al borde del caos, donde las relaciones causa-efecto son discernibles en retrospectiva, donde campea la ambigüedad y la incertidumbre, pero donde también podemos aprender a manejar las pautas, patrones o esquemas que emergen como consecuencia de la dinámica propia de la situación… Va de nuevo, la complejidad no es el caos, apenas está en su borde…

Explorar las implicaciones de estas ideas nos mantendrá ocupados (y seguramente divertidos) durante el desarrollo de la investigación. Desde ya, el aporte de neuronas, de bibliografía en castellano (como el trabajo de Sergio Belda) y desafíos varios, ¡son bienvenidos!

¡Te conozco, Mascarita! Presentando la Responsabilidad Social Corporativa

La blogósfera interesada en temas de desarrollo, evaluación y complejidad sigue creciendo en cantidad y calidad, si bien -hasta donde he podido indagar- lo hace principalmente en inglés. Esto redunda no sólo en un más complicado acceso para muchos no-english-speakers (o readers;)), sino también en un escenario donde menos voces se escuchan. Algo de esta constatación ronda en mi motivación de bloguear en Español… y gracias Google Translator por tu (humilde) aporte con el botón situado a la derecha, para quienes no manejan la lengua de Cervantes. Barreras idiomáticas aparte, esta blogósfera recibió una invitación particular -justamente esta semana inaugural de Al Borde del Caos– a la cual intentaré sumarme mínimamente en este post y colaborar en su difusión.

J., anónimo autor del fantástico blog Tales From The Hood, ha lanzado un Aid Blog Forum, consistente en presentar cada semana un tema de interés en el ámbito de la cooperación internacional y la ayuda al desarrollo, e invita a los blogueros a escribir sobre el tema en sus respectivos espacios (sus blogs!).

La primera invitación recibida apunta a la RSC, esto es,  la Responsabilidad Social Corporativa o Empresaria.  De acuerdo a Wikipedia, la misma puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido. La RSC se ha convertido en un monstruo grande y pisa fuerte (al decir de León Gieco), presente en diversas instancias del desarrollo y la ayuda internacional, guiada por su frase “Hacerlo bien haciendo un bien” (o sus distintas combinaciones).

Lo que aparece claro en varios de los primeros aportes al respecto en el Aid Blog Forum es el sentimiento de desconfianza y cinismo que la RSC despierta entre los vinculados a intervenciones de humanitarias y de desarrollo. Ejemplo de ello es el aporte de Marc Bellemare, -economista, evaluador y músico-  quien asocia directamente los esfuerzos de RSC con marketing empresarial.

Mi experiencia de vinculación con la RSC puede resumirse en dos frentes:  el conocimiento directo de acciones de empresas mineras en distintas localidades de los Andes; y un trabajo de diagnóstico comunitario para una empresa distribuidora de electricidad en un área rural del norte de Argentina.

Diversos ejemplos tendría para sumar sobre las acciones de las empresas mineras en sus esfuerzos de trabajar en pos de un desarrollo sustentable [sic] en las localidades cercanas a sus explotaciones. De algún modo, todos ellos acentúan la urgencia de hacer algo y que eso se note (la nota periodística, el cartel enorme, ¡la foto!), así como la soberbia de avanzar con sus soluciones, ignorando (ninguneando) los esfuerzos locales endógenos y las acciones de desarrollo de agencias de gobierno u ONGs.

En el caso de la empresa distribuidora de electricidad, ésta recién comenzaba a desarrollar su política de responsabilidad social, y el diagnóstico apuntó a generar las bases para un programa de relaciones comunitarias que priorizara proyectos consensuados para efectuar mejoras en áreas particulares como educación, infraestructura comunitaria, electrificación rural y comunicaciones. En este caso, me llamó la atención la predisposición y humildad que los directivos de la empresa manifestaron para escuchar e indagar respecto a las necesidades del entorno comunitario.

El dato de la realidad es que la RSC ha llegado para quedarse, está entre nosotros, y  es vista en distintos ámbitos como la última novedad en el mundo de la filantropía y la recaudación de fondos (fundraising). Ante esto, considero legítimo y hasta natural manifestar nuestra queja e incomodidad por lo que sospechamos puede implicar. De todos modos, apuntando que como consultores, evaluadores y/o académicos podemos vincularnos con instancias de RSC, me animo a esbozar algunos lineamientos pro-activos a ejercitar :

1) Ni ángeles ni demonios, empresas:  Una primera actitud de este tipo alerta sobre ingenuidades y controla (al menos temporalmente) la mirada cínica.

2) Explicitar la teoría de la acción: Pongamos sobre la mesa lo que haya que poner, señores. Si quieren mejorar su imagen en la comunidad, díganlo… igual nos vamos a dar cuenta.

3) Si lo que tienen es dinero, financien a quienes saben intervenir: Si la empresa distribuye electricidad, explora por oro, o vende artículos del hogar, ahí está su expertise. Otros son los que se han preparado/estudiado/probado en la intervención social. A ellos puede financiar.

4) Evaluar y… evaluar!: Ambas caras de la moneda de la evaluación son necesarias y deseables –aprender y rendir cuentas-.  Un antídoto para el alto cinismo que campea sobre las acciones de la RSC sería que se sume al movimiento de reconocer los propios  fracasos (y genere un aprendizaje colectivo).

Algunas de estas ideas podrían ser valiosamente aplicadas también a la realidad de muchas ONGs, ¿no les parece? Abriendo el paraguas antes de que llueva, canto con John Lennon:  podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único.

Lineamientos extras, así como expansión o críticas a los aquí comentados, son muy bienvenidos en los comentarios…

ACTUALIZACIÓN: Los 26 posts que se sumaron al Aid Blog Forum pueden encontrarse aquí.

Hambruna en el Cuerno de África: ¿naturaleza o sociedad?

(ésta no era la primera entrada para el blog, pero la urgencia del caso cambió mis prioridades)

Casi no veo televisión, y desde hace mucho tiempo lo que menos veo son noticieros, pero me atrevo a arriesgar que la hambruna que azota a Somalía ha desaparecido de casi todos ellos (para una buena excepción, ver aquí).  Sí sé que en las portadas de los diarios es un tema inexistente, que tuvo apenas su espacio de atención cuando la ONU realizó la declaración de hambruna, hace ya dos largos meses. En ese momento fue noticia por lo inusual del caso, dado que implicó la mutación  de una situación de crisis alimentaria en hambruna. Luego, el paso natural fue de portada de los diarios a crónicas menores (para una recopilación de buenos textos periodísticos en español, ver aquí).

Lo que  no ha tenido demasiada difusión es que la situación no apareció sorpresivamente, como fruto de una mala racha de lluvias en el corto plazo. Desde hace un año, distintos  sistemas de alerta temprana  venían dando cuenta de la enorme probabilidad de que sucediera lo que actualmente sucede en la región llamada el Cuerno de África.  Sin embargo, los países donantes y la cooperación internacional poco y nada hicieron al respecto.

Particularmente,  el sur  de Somalía comenzó a despoblarse: los que no morían de hambre, migraban hacia la vecina Kenia, en caminatas de tres o cuatro semanas por el desierto, con poca agua y comida. Esas travesías han producido algunas de las historias más duras que uno pueda imaginar, con masas de población movilizadas tras el sueño de llegar al campo de refugiados de Dadaab. Éste había sido originalmente construido para albergar a unas 70 mil personas, luego fue ampliado para casi 90 mil, y  ya antes de la hambruna  contaba con 270 mil refugiados.  A mediados de Septiembre unas dos  mil personas llegaban diariamente al mismo.

Esta dramática situación sería erróneamente comprendida si sólo se prestara atención al fenómeno natural de la ausencia de lluvia. Si bien la sequía es claramente relevante -y su muy posible vinculación con asuntos del cambio climático como impulsores de cambio a largo plazo-, el problema fundamental en Somalía es la violencia, la cual no es un fenómeno reciente ni desconocido para la comunidad internacional. En vinculación con la hambruna, las milicias de al-Shabaab han bloqueado buena parte de la ayuda orientada al país. Como actor relevante en ese escenario, brinda un nuevo ejemplo a la tesis del premio Nobel Amartya Sen, quien sostiene desde hace tiempo que no hay hambrunas en países con gobiernos democráticos y con una relativa libertad de prensa.

Si bien la realidad de sequía afectó enormes proporciones de los territorios de Somalía, Etiopía y Kenia, solamente en el primero de estos países derivó en hambruna.  No es suficiente por tanto el fenómeno natural para explicar este fenómeno social; Amartya Sen describe  en su obra que el hambre aparece cuando las personas no pueden acceder a alimentos porque son muy pobres o porque los mercados y los gobiernos han fallado.  Edward Carr en su blog reflexionó lo siguiente:

… la inseguridad alimentaria rara vez es acerca de los suministros absolutos de alimentos – en la mayoría de los casos se trata del acceso y el derecho (entitlement) a los alimentos existentes. La situación en el Cuerno de África apunta realmente a la escasez absoluta, pero  la misma no puede ser achacada  sólo al clima – tiene que ver también con el acceso a los mercados locales y regionales (débiles en el mejor de los casos) y la política/el Estado (Somalia carece de un Estado soberano, y  el gobierno irregular,ad hoc,  proporcionado por al Shabaab hace poco para garantizar tanto el acceso o el derecho a la alimentación como el sustento de la población). Para aquellos que duden sobre esto, vean los mapas de FEWS NET que puse en posts anteriores (aquí y aquí). La hambruna se detiene en la frontera con Somalia. Les aseguro que esto no es una manipulación política de los datos – es la información que tenemos. Básicamente, las personas que no cuentan con un estado funcional y viven el colapso de los mercados, están sufriendo más que sus contrapartes en Etiopía y Kenia, a pesar de que todos estan afectados por las  mismas malas lluvias, a la vez que el sustento de las personas (livelihoodsde Somalia no es tan diferente de aquellos del otro lado de las fronteras de Etiopía y Kenia.

Casi treinta años atrás, el mundo fue testigo de una hambruna similar en Etiopía (¿recuerdan Live Aid ?). Luego de la misma, el gobierno de Etiopía montó una red de protección social y un sistema de alerta temprana que evitó -desde lo social- que lo natural dictara todas las reglas del juego.  No es la naturaleza la culpable…

A comienzos de Septiembre la ONU reportó que casi un millón más de personas necesitaban ayuda humanitaria en la región, alcanzando así a unos trece millones de afectados. A la vez,  los fondos necesarios para atenderlos daban cuenta de un déficit cercano a los mil millones de dólares. Mientras las noticias decrecen (hasta que tengan mucho más morbo que mostrar) y el mundo parece poco inclinado a intervenir, Oxfam Internacional y otras agencias están en campaña para hacer todo lo posible en este contexto complejo y al borde del caos. Recomiendo fuertemente  informarse de su trabajo y donar unos pesos para esta causa.

Arrancando con el blog

Este blog nace con inquietudes varias: compartir, dialogar, crecer.

Pensar en voz alta -o escribir un blog- puede emparentarse con dichas inquietudes, fundamentalmente si el matiz de decir se articula con el de escuchar.

Los temas del Desarrollo y la Evaluación me acompañan desde distintos frentes desde hace unos veinte años. Esto ha sido así como técnico de campo, asesor de programas de desarrollo rural, investigador social, docente universitario, y capacitador de organizaciones de desarrollo. Los últimos años, con la llegada (y mi involucramiento en ella) de la Web2.0, vi expandirse nuevos escenarios prácticos y conceptuales. Entre ellos, la perspectiva de la Complejidad se me presenta como un campo propicio y fértil para trabajar y ahondar en esos temas.

Esta conjunción de intereses e inquietudes se plasman en este blog, a mitad de camino y con oscilaciones entre lo personal y lo profesional.   En Twitter procuro estar regularmente en @txtpablo, tuiteando tanto en castellano como en inglés.  Para un contacto más extenso que 140 caracteres, me pueden escribir a pablo@albordedelcaos.com .  Principalmente, son bienvenidos los comentarios en este mismo blog!

Esta primera entrada se irá posiblemente actualizando en la sección Acerca del Blog, con lo que la madurez del mismo vaya demandando.

Nos vemos (leemos, escribimos, comentamos)!!