El niño agua de Delhi

Por: Ramón Lobo | 02 de junio de 2012. El País.

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Solo un niño se atrevería a convertirse en estatua bajo la boca de un león. Parece desnudo: no lleva camiseta ni pantalones ni zapatillas ni chanclas. Parece que tiene un recipiente entre las manos, una botella. Pero es solo una ilusión óptica, un artificio de nuestra mirada. Los ojos están cerrados y los dedos relajados. La expresión de la boca es de placer, un placer infrecuente. El niño-estatua da vida a los leones de mármol. El calor de Nueva Delhi -45 grados centígrados el jueves- no cae igual para todos. No es sólo el aire acondicionado de las viviendas y oficinas, la ropa cara que cubre sin pesar, la desnudez elegida, el agua de la ducha tras un leve giro de muñeca. En la pobreza, el calor cae a plomo, implacable, casi sin derecho a sombra. Es un calor que duele. Los adultos que pasan miran al niño-agua con envidia pero no se atreven a sentarse bajo los otros leones. Es el triunfo del niño pobre con los ojos cerrados: él es libre, puede soñar.

Acerca de Pablo Rodriguez-Bilella
Sociologist, evaluator, and something else... Family man, guitar learner, compulsive reader... Blogging and tweeting about Development, Evaluation and Complexity issues...

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