Cooperación Internacional, Quo Vadis? (2º parte)
11 octubre, 2011 7 comentarios
En la primera parte de estas reflexiones sobre la Cooperación Internacional señalé alguno de los temas importantes que la misma no parece abordar ni incluir entre sus preocupaciones. Una mirada adicional al tema la encontré en el excelente blog 3500 millones, en un artículo sobre el fin de la Cooperación Internacional al desarrollo tal cual la hemos conocido hasta el momento. Del mismo , me llamaron la atención las siguientes aseveraciones:
China habría destinado en 2007 a la asistencia internacional cerca de 25.000 millones de dólares, buena parte de ellos para la construcción de infraestructuras en África.
La propia Sudáfrica tiene planes para formalizar su programa de cooperación con un presupuesto anual de entre el 0,2 y el 0,4 por ciento de su PNB, cercano al esfuerzo que realizan países como España.
India… pasaba a convertirse formalmente en donante internacional. … este país tiene intención de establecer una Agencia de Colaboración en el Desarrollo dotada con más de 2.000 millones de dólares anuales durante los próximos cinco años.
Pero donde el artículo terminó de atraparme fue con la frase Y hace ya tiempo que América Latina se guisa y se come una parte considerable de su cooperación (simpática frase, a fin de cuentas, no?). El link en cuestión lleva al Informe de la Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica 2010, publicado en Noviembre del año pasado. En él se señala que las tendencias mundiales de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) se han mantenido durante la última década, caracterizadas por un crecimiento de los volúmenes totales de AOD, la orientación hacia los Objetivos del Milenio, y el desplazamiento de América Latina como receptora de dicha ayuda. La región ha experimentado ciertos cambios relevantes en el período, siendo en la actualidad Estados Unidos y España los principales donantes para la región, tal cual lo ilustra el informe (un dato para matizar es que Estados Unidos concentra casi el 50% de su ayuda en Colombia, la cual recibe de esta fuente unas 2/3 partes de toda la AOD) :
El informe se detiene en el abordaje de distintas modalidades de Cooperación Sur-Sur: la Cooperación Horizontal Sur-Sur (tanto Bilateral como Regional) y la Triangular. Es así que las instituciones de cooperación en Iberoamérica muestran procesos donde varios países asumen un rol dual de oferentes y demandantes (como gestores y administradores) de la cooperación externa. Los mayores oferentes de proyectos de cooperación en la región (durante el año 2009) fueron Venezuela y Cuba, seguidos por México, Brasil y Argentina, siendo de índole social un 40% de dichos proyectos .
Esto marca un contraste con la larga tradición receptora de ayuda internacional de la región, y la sitúa a la vez como un caso más de los cambios actuales en la naturaleza de la Cooperación Internacional. Esta Cooperación Sur-Sur es la modalidad en la cual países en desarrollo, generalmente miembros del grupo de renta media, comienzan a dar cuenta de un rol mixto, poniendo a disposición de países de similar o menor nivel de desarrollo no sólo recursos económicos, sino también capacidades, información y experiencias (una introducción al tema se encuentra aquí). Para Jonathan Glennie, mientras los modelos de desarrollo del norte favorecen términos tales como crecimiento y reducción de la pobreza, la cooperación Sur-Sur pone el énfasis en empleo y fortalecimiento institucional; mientras los donantes del norte se muestran encantados con la agenda que coloca en su centro los “resultados” (objetivos de corto plazo), la cooperación Sur-Sur reconoce la importancia de los procesos y el desarrollo de capacidades en el largo plazo. Sin embargo, insiste el autor correctísimamente, no deberíamos caer en una visión romántica de este tipo de cooperación que, por poner el énfasis en la geografía, estuviera desconociendo cuestiones de fondo como la verdadera horizontalidad en la interacción, así como la real capacidad de responder a las necesidades de las poblaciones más vulnerables.
Varias de esas preocupaciones, y unas cuantas más, están reflejadas en el documento Mito y Realidad de la Ayuda Externa publicado por ALOP, la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo, red regional que agrupa a 48 ONGs de Desarrollo de 19 países de América Latina y El Caribe. Vale la pena consultarlo y leer algunos de sus capítulos (también su anexo es valioso en cuánto links diversos sobre esta temática). En dicho documento encontré la siguiente reflexión:
“si la crisis permanente que viven las políticas de cooperación al desarrollo fuesen imputables a la crisis financiera que ha conmocionado a los bancos, las bolsas, los gobiernos y las economías del primer mundo…., el dato sería esperanzador porque en un par de años volveríamos al buen camino de una cooperación generosa
para el desarrollo. Desgraciadamente, esta crisis apenas está teniendo incidencia sobre las cantidades globales y las políticas de cooperación por la sencilla razón de que éstas se hallan en una crisis endémica permanente por causas estructurales profundas, de modo que la actual crisis apenas puede servir como coartada o disculpa para prorrogar una situación de suyo insostenible …”. Alberto Hidalgo
Vivimos tiempos apasionantes en la definición y re-definición de la Cooperación Internacional. La cercanía del encuentro de Busán en Corea del Sur se presenta como un espacio a no descuidar en nuestra atención por los posibles efectos que de ahí se generen (se puede ver el último borrador aquí). Para reflexionar sobre los temas de la cooperación Sur-Sur, qué mejor que mirar el documento final emanado recientemente en Bogotá del Taller ““Aprendiendo de la Cooperación Sur-Sur y Triangular: Compartiendo conocimiento para el desarrollo”.
Particularmente me interesa saber si habrá espacio en Busán para una mayor atención a las capacidades locales, discutida en la blogósfera del desarrollo estos días como un importante pendiente de dicha agenda.






